Qué bonito es la providencia, no hace tanto tiempo escribía
sobre el tema del ocio nocturno y su repercusión en sectores como la prensa y
PUM! Hace dos semanas te encuentras con
una Redada policial en el Playa Club y mira tú por donde con 18 menores
sorprendidos mientras consumían alcohol y esta semana descubres una nueva medida que piensan proponer desde el ministerio de Sanidad donde menor que se pille consumiendo alcohol en cualquier sitio, menor que
llegara con una “receta” (multa) a casa de papa y mama; mejor momento para
escribir sobre el tema de los menores y el alcohol no lo hay.
Una de las vías usadas por la prensa y lo que denominaremos
entre comillas “opinión general” para criticar el mundo de la noche aparte del
botellón, es la participación de menores en este tipo de ocio y negarlo sería
un error, si existe un problema, mas a mi forma de entender el origen de dicho
problema me atrevería a decir que sí la culpabilidad la tuviésemos que expresar
en porcentajes diríamos, en mi opinión claro, que los menores tendrían un 20%
de culpa, los locales o establecimientos que les proporcionan las bebidas
alcohólicos tendrían un 30% y un 50% de responsabilidad de que ocurra esto lo
tendrían.... los padres
El caso de los padres da para muchas sorpresas porque en el
momento en que uno los escucha o lee en una entrevista o en una conversación
matinal dando su opinión sobre el tema ya no sabe si de verdad es que son tan
ingenuos como se hacen ver o es que en realidad su nivel de hipocresía se alza
a niveles máximos al decir que la culpa del problema la tienen los locales donde sus hijos
consumen o compran el alcohol e incluso en algunos casos también expresando que
la culpa la tienen los menores por consumir bebidas alcohólicas durante la
noche sin que en ningún momento hagan ellos un ejercicio de autocrítica o
parándose a pensar que ellos quizás también forman parte del problema.
Y es que les voy a revelar una información asombrosa y
sorprendente a todos aquellos padres que tengan hijos de entre los 12 y los 16
años que no se puedan creer, hablando en términos vulgares que haya chavales
con esas edades pillándose borracheras del quince en un botellón o en un pub:
las bebidas alcohólicas no son gratis, no caen del cielo, cuestan dinero y si
por ejemplo le das a tu hijo de entre 12 y 16 años 25 euros la noche que va a
salir, no los va a gastar por los menos 20 de los 25 que le has dado en
comprarse unos regalices o una patatas fritas. Uno no sabe si reírse o abrir
los ojos como platos cuando ve como hay padres que se sorprenden de que sus
hijos con doce o trece años se hallen en una discoteca como fue en el caso del
Playa Club cuando los dejan por decir una hora al azar hasta las tres de la
mañana por la calle (a lo mejor creían que estaban jugando un partido nocturno
de futbol) o que te suelten en una
noticia sobre la redada del Playa la frase de “Este tipo de ofertas solo
permiten llevar al abismo a nuestros hijos” cuando esos hijos de los que
expresan tanta preocupación en la noticia no sufrirían el “abismo” de esa “diabólica”
oferta si en un primer momento no les soltasen más de 15 euros para una noche
sin saber o sin querer saber en muchos casos donde los van a gastar.
¿Entonces la solución es encerrar a los hijos en casa hasta
que cumplan la mayoría de edad? Ni mucho menos es esa la solución porque si lo
anterior que acabo de expresar, que sí que está sucediendo, ya es de por si
algo extremo y con un muy posible final no demasiado agradable para estos
chavales, la posible solución de no dejarlos salir hasta cumplir los 18 o
delimitar sus salidas nocturnas lo máximo posible que es lo que pretende la medida
que mencioné anteriormente tampoco es una salida al problema, sino que estaríamos
hablando más bien de la otra cara de la misma moneda ya que si pasas de no
dejar salir nada a soltarle la cuerda por completo por decirlo de una manera al
cumplir los 18, las posibilidades de que te lo encuentres en una habitación de
Urgencias con un pinchazo en el culo son casi las mismas.
En mi opinión más que tener que apretar la soga a los
menores, lo que se debería hacer es aprender a cómo deben ir soltándosela poco
a poco para darles conciencia de lo que pueden hacer y lo que no deben hacer
durante una noche de fiesta con sus compañeros, y en eso no tienen la
responsabilidad ni los locales a donde van por la noche, ni las tiendas donde
adquieren el alcohol para el botellón ni sus profesores, la responsabilidad de
concienciarlos en este tema son sus padres y muchas veces a estos se les olvida
esta tare
Por ultimo también quiero aclarar que esto no es un problema
que sufren la mayoría de menores, ya que en su mayoría saben dónde está el límite
ya sea porque la experiencia se lo dijo o porque así se lo mostraron otros y
que no son tan ingenuos ni idiotas como muchas veces los medios de comunicación
tratan de mostrarlos, pero eso no quita de que siga siendo muy heavy
encontrarse a chavales con 12 años pidiendo en la barra de un pub y eso sí que
habría que mirarlo.
Prohibirles la entrada y el disfrute de lo que denominan los
medios de comunicación como “Ocio Nocturno” hasta que cumplan los 18 como
quieren algunos no es una opción pero abrirles las puertas de este mundo de par
en par a los 12 años tampoco es una opción y eso en algunos sitios está pasando
por desgracia

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